LA NUEVA ALEJANDRÍA

   La antigua ciudad de Alejandría fue el punto de encuentro entre Oriente y Occidente, donde las variadas tradiciones filosóficas, científicas, espirituales y cosmológicas se combinaron para crear nuevas y fértiles síntesis. Este proceso fue propulsado por la gran universidad allí existente, el Museum, y su gran tesoro, la legendaria biblioteca de Alejandría, con su colección superior a 400.000 rollos de papiro.

   Alejandría permanece como el supremo arquetipo de ciudad universitaria, siendo la colección de la gran biblioteca, el más grande repositorio de información del mundo antiguo. Si bien información no equivale a verdadero conocimiento, la colección de la biblioteca sirvió para alimentar el brillante trabajo realizado en los campos de la ciencia, matemáticas, crítica literaria, mitología, poesía, filosofía y teología. Posteriormente, cuando la biblioteca fue saqueada, su colección contribuyó, según se dice,  a la calefacción de los baños públicos.

    Alejandría debe su nombre a su fundador, Alejandro el Grande (356-323 a.C.), cuyo deceso marca el comienzo de la Era Helenística. Las exploraciones y conquistas de Alejandro del mundo conocido prepararon el camino para el intercambio cultural y el desarrollo de una verdadera perspectiva cosmopolita.

   La Era Helenística fue un tiempo de intercambio y mudanzas culturales. A medida que se convertía en el mayor puerto de mar del mundo antiguo, se revelaba como un arquetipo histórico y cultural, como el punto de encuentro para la colisión y fusión alquímica de las culturas del mundo. Durante el período clásico, el individuo estaba en conocimiento de la posición que ocupaba en relación con la familia, el estado, la comunidad y los dioses. Con la llegada de la Era Helenística, sin embargo, se produjo un cambio: un nuevo mundo se habría. Alejandro llega con sus tropas hasta India donde los colonizadores griegos se conectan con los pueblos de la zona. Los viajeros y mercaderes de Oriente traen sus divinidades y prácticas espirituales a Occidente. Ya Clemente de Alejandría, uno de los primeros padres de la Iglesia, menciona a Buddha en uno de sus escritos, y es sabido que llegaron hasta Alejandría misioneros budistas. Los judíos se helenizaron tanto que sus escrituras tuvieron que ser traducidas al griego. La Era Helenística marca el advenimiento de un nuevo orden mundial, uno en el cual las formas culturales específicas fueron vistas como aspectos relativos de una gran trama mundial.

   La particular situación del mundo actual nos muestra puntos de contacto con la antigua Alejandría. Desde la edad de oro de Alejandría nunca el mundo a transitado un período de tal intercambio y colisión entre las culturas del mundo. Para bien o para mal, las fronteras y distinciones entre dichas culturas se están borrando. En algunos casos esto da lugar a nuevas y valiosas manifestaciones artísticas y culturales; mas corrientemente, resulta una homogeneización al estilo de una hamburguesería a cada paso. La Cosmópolis de antaño es reemplazada por el idioma contemporáneo de la aldea global, vinculada por TV, teléfonos y satélites.

   Al mismo tiempo, muchos pueblos y comunidades indígenas están sintiendo sus perniciosos efectos sobre la cultura oral, la estructura familiar y las vías tradicionales. Unas centurias atrás las actividades misioneras erosionaron sus identidades culturales; ahora, a través de la tecnología, el proceso de "conversión" llega a su culminación.

En la esfera espiritual ha ocurrido  un  fenómeno  remarcable, con  reminiscencias  de  la  atmósfera  de  la  antigua  Alejandría. En  este  momento,  cada  persona  tiene acceso potencial a toda tradición espiritual viva. La Biblioteca Alejandrina, salvo los textos destruidos, está tan cerca como podría estarlo una gran biblioteca pública, o un acceso a internet.

En un mundo de tradiciones espirituales, ninguna tradición puede vanagloriarse de poseer la Verdad Absoluta sin aparecer absurda. Si como Clemente de Alejandría hizo notar, que la Verdad es Una, entonces, como en un río, hay muchos tributarios que fluyen de él y hacia él. Como Porfirio, el Neoplatónico, explicaba:  ninguna doctrina ha sido hasta ahora establecida, que siendo parte de las enseñanzas de una escuela filosófica, ofrezca un camino universal de liberación del alma; ninguna vía de este tipo ha sido producida por filosofía alguna, ni por las enseñanzas morales y disciplinas de la India, ni por las invocaciones mágicas de los Caldeos, ni por ningún otro camino. Wilken menciona que, en la visión de Porfirio, todas las vías de salvación son concretas y particulares, adecuadas para un pueblo o nación, y es ilegítimo pensar que la vía adecuada  para un pueblo pueda ser impuesta a todos los otros pueblos; no es posible alcanzar tan grande misterio por una sola vía.

La gran diversidad de tradiciones espirituales en la cosmópolis contemporánea demanda ahora una mayor responsabilidad y conciencia de parte del individuo que en cualquier otro momento de la historia. En tiempos medievales, la praxis espiritual representaba trabajar con una sola tradición, dentro de un solo contexto cultural; hoy día, cualquiera que esté seriamente interesado en la espiritualidad no puede conformarse con permanecer aislado dentro de una tradición e ignorante de las otras. De hecho, debido a que el peso de la responsabilidad espiritual está pasando de la institución de la Tradición a la institución de lo individual, el individuo se ve forzado a comparar conscientemente una tradición con otras en términos que nunca antes fueron necesarios o aún posibles. La colisión contemporánea de culturas nos fuerza a distinguir entre la verdadera espiritualidad como tal, que refleja las realidades universales, y las formas concretas, culturales, dogmáticas e institucionalizadas que toma en tradiciones específicas.

Entendemos que la espiritualidad futura de Occidente va a marcar un retorno al ideal Alejandrino; pero que forma a de tomar la Nueva Alejandría?

Si bien es imposible contestar la pregunta en forma precisa debido a que vivimos en tiempos de rápidos cambios, sería posible, sin embargo, indicar una dirección específica. La pregunta es: como ha de intersectar el eterno arquetipo de Alejandría con la cultura del mundo de hoy y del mañana en la matriz del espacio y del tiempo?

Uno de los indicios es que la tecnología está erosionando las fronteras de espacio y tiempo. Por consiguiente, la Nueva Alejandría no estará ubicada físicamente en un lugar particular, sino que será una comunidad virtual, un Colegio Invisible, de seres en coincidencia dedicados a la realización de su humanidad y a la transformación de la naturaleza por medio de la conciencia y el arte. Si bien ubicada en ninguna parte, la Nueva Alejandría estará virtualmente presente por doquiera, y su existencia estará reflejada en muchos sitios a través de un medio de especial naturaleza humana y universal: el individuo. Morando en el mundus imaginalis, pero reflejando su existencia en el anima mundi del discurso cultural, la Nueva Alejandría se hará sentir en muchos niveles, todos reflejando un retorno a aquello que supone ser humano, ser universal.

En la comunidad de la Nueva Alejandría, cada alma estará situada, a la manera de una estrella o una joya, en el punto de intersección de una red multidimensional, cada una conectada con las otras, reflejando la Luz Una, con su particular tinte o coloración, reflejando como un todo la armonía del universo entero y la música de las esferas.

 Harmakis  

Portal Tradicional          Sabiduría de todos los tiempos